Ecos de las experiencias

Ecos de las experiencias

 (4) Comunidad.

Unas semanas antes de comenzar esta experiencia un amigo me contó sobre este encuentro. Tres días en Bujedo, en plena Navidad, ¿qué necesidad hay? De primeras, mi idea fue decir que no. ¿Qué me dirían en casa si falto en estas fiestas? Aún siendo ya adulto hay fechas y momentos familiares que son inamovibles. Sin embargo, dos semanas antes empezar el encuentro decidí comentarlo con mi grupo y… ¿por qué no? ¿Qué mejor momento para tener un parón que en estas fechas? Un momento de reflexión y oración, donde poder llenarnos de la ilusión que nos regala Jesús al nacer en nuestros corazones una vez más.

Comenzamos el día madrugando ya que el viaje desde Madrid es largo. El encuentro empezó por la tarde con una breve presentación y de ahí, cada uno nos fuimos al itinerario que habíamos elegido. En mi caso había optado por el encuentro de Búsqueda donde en su momento vi que tendría momentos tanto de reflexión y momentos de silencio, justo eso que creo que más necesito por el ritmo de vida que llevo.

Esa tarde hicimos una pequeña visualización y tras ello hicimos una introspección para ver cómo llegábamos a este encuentro. Una vez vivido esto nos invitaron a un gran momento de silencio. Nos invitaron a enfrentarnos al silencio, a no tenerle miedo, a aburrirnos de él si fuera necesario. Y para enfrentarnos a él, nos propusieron unos textos bíblicos de gente que está en búsqueda, con los que poder sentirnos identificados. Y a partir de ahí poder orar y buscarnos. Como última experiencia del día decidí ir a la oración con los hermanos para poder compartir y conocer a la comunidad que tan gratamente nos acoge.

El segundo día lo comenzamos temprano para poder aprovechar el día. En mi caso decidí hablar con el animador del grupo -de búsqueda- para ver si podía moverme al itinerario con el que ya viviría el resto del encuentro, el de Comunidad. Como “empecé” un día tarde tuve que ponerme un poco al día para ver qué habían hecho el día anterior pero, una vez leída la documentación que trabajaron, pude participar en el debate que tuvimos para hablar sobre la Comunidad. En este debate pudimos hablar de grupos estufa, de cómo creemos que es una comunidad (a veces, quizás, la tenemos algo idealizada) y más ideas y experiencias personales que cada uno compartió. Después realizamos un Camino de Emaús donde pudimos exponer estas ideas y opiniones con alguno de nuestros compañeros.

Por la tarde, tuvimos el testimonios de tres personas que nos contaron su experiencia de comunidad. ¿Cómo llegaron a esta opción de vida? ¿Qué les supone esta opción? Estas y otras preguntas fueron las que nos contestaron. La verdad que disfruté muchísimo de estos testimonios, al igual que me sorprendió muchísimo cómo la vida nos va moviendo poco a poco a lo que realmente sabemos que nos hará felices a cada uno. Una vez más, para terminar la tarde, decidí ir a orar con la Comunidad de Hermanos de Bujedo.

El último día nos ofrecieron vivir una experiencia comunitaria y en mi caso decidí, junto con un amigo, ir a conocer la experiencia monástica de una comunidad Camaldulense. Sinceramente, esta experiencia me sobrecogió. La forma tan sencilla que tienen de vivir y crecer en su Fe, es tan diferente a como la siento yo, que fue un gran choque del que pude aprender y subrayar aquellas cosas que quizás no vivo como debiera y que debo reforzar y modificar para poder crecer yo.

Terminamos el encuentro con una preciosa misa donde pudimos poner lo vivido en común. Finalmente, no quedó más que recoger y volver a nuestra rutina aquí en Madrid. No queda ahora otra cosa sino recordar lo vivido, aprender y aprovechar lo que allí pudimos ver, compartir y agradecer a Dios y a La Salle por permitirnos vivir este gran Encuentro.

Viva Jesús en Nuestros Corazones. ¡Por siempre!

-Rubén Acebrón-

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Ana Illera editor

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